domingo, 20 de septiembre de 2009

LA PSICOLOGIA COMUNITARIA

El Objeto de la Psicología Comunitaria desde el paradigma constructivista
Lic. Margarita M. Ussher
Colegio de Psicólogos de Buenos Aires (Argentina)
Resumen

La Psicología Social Comunitaria surgió en América Latina en la segunda mitad del Siglo XX, ligada a las prácticas de psicólogos y psicólogas que buscaban responder, desde su trabajo profesional, a las necesidades de las mayorías excluidas, en un continente herido por el crecimiento salvaje del neoliberalismo. Se nutre de diferentes teorías. Su paradigma está todavía en proceso de construcción.

El objetivo del presente trabajo es hacer una reflexión epistemológica sobre el objeto de la Psicología Comunitaria analizando la convergencia y complementariedad entre distintas líneas teóricas que la enriquecen:

1. La epistemología genética y la perspectiva de la complejidad.
2. La teoría sistémica-relacional.
3. La Psicología Comunitaria Latinoamericana.

Estos desarrollos teóricos tienen supuestos paradigmáticos comunes referidos a cuestiones ontológicas, epistemológicas y metodológicos. En el paradigma emergente de la Psicología Comunitaria Latinoamericana se agrega la dimensión ético-política como componente central de una psicología surgida desde el compromiso con una praxis transformadora.

Palabras clave: Paradigma – constructivismo – psicología comunitaria.
Abstract

The Social Community Psychology appeared in Latin America in the second half of XX century, associated to the experiences of the psychologists who searched to answer, from their professional job, the necessities of the excluded majorities, in a continent wounded by the ferocious growing of neoliberalism.

Different theories nourish it. Its paradigm is still in process of construction. The objective of this work is to make a epistemological reflection about the Community Psychology’s subject, analizing the convergency and the complementarity between different theorical lines that enrich it:

1. The genetic epistemology and the complexity perspective.
2. The systemic-relational theory.
3. Community Latinoamerican Psychology.

These theoric developments have paradicmatic suppositions in common refereding to ontological, epistemological and methodological questions. In the emergent paradigm of the Community Latinoametican Psychology joins the ethic-political dimension like central component of a Psychology emerging from the commitment with a transforming praxis.
1. Introducción:

En la segunda mitad del Siglo XX, la Psicología Comunitaria se va delineando como rama de la Psicología Social. Amalgama en su seno diversas teorías y métodos de intervención; se nutre fundamentalmente de las prácticas de los psicólogos que en distintos lugares del mundo, tratan de responder a los requerimientos de las nuevas realidades sociales, sobre todo las referidas a la exclusión social, pobreza y violencia. La Psicología Comunitaria se encuentra aún en estado emergente, considerablemente retrasados sus desarrollos teóricos sobre las prácticas de intervención que identifican su campo de acción. Su objetivo es la resolución de problemas de la más diversa naturaleza (educacionales, culturales, salubristas, económicos, alimentarios, etc.) a través de variables psicosociales y desde una postura protectiva, promocional y preventiva, teniendo como objetivo final el desarrollo humano y comunitario integral.

Definir su objeto implica hacer un recorte, elegir un “foco”, supone una interpretación a partir de categorías personales, teóricas y valorativas.

Foco y horizonte son dos metáforas que nos permiten delimitar, desde una perspectiva particular, un punto en el que centramos la mirada y un espacio que lo circunda, este espacio es tan amplio como la mirada lo permite. Si nos desplazamos, el horizonte cambia con nuestro movimiento. El horizonte tiene como límite nuestra propia visión. “La determinación del horizonte define un sistema foco y un contexto” (Guevara, 2002. p.20). ¿Con qué criterio o intencionalidad recortamos un foco y un horizonte en el trabajo científico?

La discusión ética no es ajena o posterior al trabajo científico, debe incorporarse en su origen. “La condición ética es nuestra manera de ser en el mundo” ( Díaz, Rivera, 2002. p. 371) y la ciencia como práctica social compleja que se despliega en contextos institucionales responde a diferentes estructuras normativas que no pueden ser silenciadas. Los objetivos de la ciencia dependen de criterios sociales, culturales, históricos y de diferentes dispositivos de poder que se ponen en juego en su desarrollo.

La Psicología Comunitaria surge en América Latina de “la insatisfacción de psicólogos preocupados por la orientación de la psicología clínica hacia la salud mental, la injusticia social y las limitaciones del paradigma psicológico vigente para enfrentar esta problemática”.(Wiesenfield ,1994. p 47)

Desde esa misma insatisfacción parte mi trabajo, que se nutre, en la práctica cotidiana, en los requerimientos que personas, grupos, organizaciones y comunidades hacen a los psicólogos en sus demandas por aminorar sus padecimientos y construir una vida más digna. La pobreza, la exclusión, la pérdida de derechos que nos interrogan en el ejercicio profesional ¿no deben también marcar un horizonte en los desarrollos de las teorías científicas?

Hoy América Latina vuelve a ser vivida como una totalidad signada por una historia y un destino común. ¿Podrá la Psicología también ser parte de ese proceso?

Si miramos el mundo desde la perspectiva de la complejidad, no podremos, además, dar definiciones cerradas, con fronteras rígidas. Las teorías, las metodologías tienen transversalidades enriquecedoras que nos llevan a recorrer fértiles territorios de frontera. Es por esto que buscaré en los desarrollos de la perspectiva constructivista elementos que permitan analizar sus contribuciones a la construcción del paradigma emergente de la Psicología Social Comunitaria.

Los términos constructivismo y construccionismo social son utilizados indistintamente por muchos autores. Kenneth Gergen afirma que el término constructivismo hace referencia al mismo movimiento científico que el construccionismo social, pero que él prefiere este último para “retener el vínculo con la obra primordial de Berger y Luckman La construcción social de la realidad “. (Gergen, 1993. p. 10) En este trabajo consideraré la revisión que sobre la epistemología genética realiza Rolando García y aportes de la Teoría General de los Sistemas a la terapia familiar y el estudio de redes sociales y sistemas amplios.
2. El paradigma constructivista.

El término objeto de una ciencia define a “aquello que se estudia, sobre lo cual se desea conocer o saber algo” (Sabino, 1986, p. 13).

Desde el paradigma de una ciencia se establece su objeto y su método, los problemas que entran en los límites de la indagación científica y cuales quedan fuera de ella. “Los hombres cuya investigación científica se basa en paradigmas compartidos están sujetos a las mismas reglas y normas para la práctica científica”(Kuhn,1971, p.34) y se organizan como comunidades con cierto grado de homogeneidad. Por ejemplo, “los psicólogos definen y tratan los problemas a partir de condiciones que fijan lo que se puede y no se puede indagar”.(Castorina, 2002, p. 16.)

Guba y Lincoln definen paradigma como un sistema básico de creencias que aparece como una cosmovisión que “determina, para quien lo sostiene, la naturaleza del mundo, el lugar del individuo en ella y la posible relación frente a ese mundo y sus componentes” (Guba y Lincoln, 1994, p.5) Estos autores señalan que las creencias sustentadas por un paradigma responden a tres cuestiones básicas interrelacionadas:

1. la cuestión ontológica: ¿cuál es la forma y naturaleza de la realidad?
2. la cuestión epistemológica: ¿cuál es la naturaleza de la relación entre el que conoce y lo que puede ser conocido?
3. la cuestión metodológica: ¿cómo puede el investigador encontrar aquello que cree debe ser conocido?

Maritza Montero afirma que el paradigma es un “modelo constituido por un conjunto sistemático de ideas que presenta relaciones e interpretaciones acerca de la actividad humana, de sus productores, de su génesis, de sus efectos sobre los seres humanos y sobre la sociedad, señalando modos preferentes de hacer para conocerlos ”(Montero, 1994, p.30). Los paradigmas son construcciones históricas que responden a diferentes modelos del hombre que le dan significado.

La perspectiva de la complejidad generó un nuevo espacio cognitivo que modificó el mapa de la modernidad y abre la necesidad de superar los paradigmas rígidos, cerrados para intentar construir “nuevas figuras del pensar” y del intervenir científicamente. (Najmanovich. 2005. Pág.21)

Rolando García define como “marco epistémico” a las nociones desde las cuales un investigador trabaja y representa una particular concepción del hombre y del mundo, este marco “expresa la tabla de valores del propio investigador” y nos lleva a analizar las raíces ideológicas de las teorías científicas.”Los valores, explícitos o implícitos en el marco epistémico, están allí en acción desde los primeros registros del dato empírico” (García, 2002, p 39)

El paradigma constructivista es un esfuerzo por superar el objetivismo del empirismo y el relativismo de la psicología discursiva, que llevó a distintas formas de dualismo: interioridad-exterioridad, organismo-sociedad, sujeto-objeto de conocimiento, teoría/práctica. El énfasis está puesto en el significado.

¿Cómo responde el paradigma constructivista a las tres preguntas centrales planteadas por Guba y Lincoln?

2.1. La cuestión ontológica: ¿cuál es la forma y naturaleza de la realidad?

La realidad es concebida como un sistema complejo que sólo puede ser conocido parcialmente, desde recortes intencionales realizados por el observador, en función de objetivos específicos.

Un sistema es la representación de ese recorte, es una construcción conceptual producida por el investigador, con la cual representa las actividades más significativas que pudieron ser visualizadas en el campo de trabajo.

Morin dice que un pensamiento complejo no es aquel capaz de brindar todas las respuestas sino un pensamiento donde "siempre estará presente la dificultad"(Morin, 1995, p 421). La complejidad integra al observador en su observación, implica búsqueda permanente de una totalidad que se sabe inalcanzable. "La complejidad es el desafío, no la respuesta" (Morin, 1997, p 143)

La complejidad nos quita la certeza de una única manera de explicar la realidad, cuestiona la racionalidad objetivista, nos obliga a transitar la incertidumbre, a abandonar los límites supuestamente claros.

Un sistema complejo funciona como una totalidad, compuesto por diferentes procesos o subsistemas en mutua dependencia, que se interdefinen. Es abierto, con intercambios permanentes con el contexto.

El conjunto de las relaciones entre sus componentes constituye la estructura, “que da al sistema la forma de organización que le hace funcionar como una totalidad” (García, 2002, p.17).

Un sistema complejo pone en juego procesos donde entran en interacción elementos que pertenecen al dominio de diferentes disciplinas.

Podemos describir las siguientes peculiaridades de los sistemas complejos:

1. Un sistema tiene características que no pueden ser atribuidos a ninguno de sus componentes en particular ni son el resultado de la simple adición de sus partes. Las propiedades o el comportamiento de cada parte tiene efecto sobre el conjunto y este modifica las partes. Se describe un enlace de causalidad circular entre sus componentes.
2. Los sistemas complejos son “no descomponibles o semi-descomponibles” ya que “sus elementos sólo pueden ser definidos en función del resto” de los componentes del sistema, no es posible aislar las partes ni modificar independientemente unas de otras. (García, Rolando, 2000, p.68).
3. “Los sistemas explicables en términos de circularidad son sistemas donde la historia cuenta. Lo que pasa en este momento está restringido por el operar del sistema. La historia está encarnada en la estructura del sistema.”(Pakman, 1996, p. 21)
4. La evolución del sistema responde a una dinámica que difiere de las dinámicas propias de sus componentes. Cada subsistema puede variar con procesos que tienen escalas temporales y espaciales propias. Ello se agrega a la dimensión teleológica (de causalidad final o propósito) de la totalidad.
5. El desempeño de un sistema está relacionado con:
1. Su relación con el medio.(contexto)
2. La jerarquía que se establece en la relación entre sistemas que permite distinguir sistemas jerárquicos de organización.

Rolando García señala que un sistema representa un recorte de la realidad que se hace a partir de diversos criterios. Los sistemas no tienen límites precisos ya que están inmersos en una variedad de contextos, que se van insertando en dominios cada vez más amplios. Cuando estudiamos un complejo empírico determinado no es posible analizar la totalidad de los elementos que lo componen. El autor diferencia los datos de los observables, que implican una interpretación o conceptualización del dato y los procesos son relaciones entre observables que se establecen en base a inferencias.

Es inevitable fragmentar para estudiar o intervenir sobre estas totalidades. “El problema no reside en que se fragmente la realidad, sino en la manera de hacerlo.” (García, 2002, p 19). En una investigación, por ejemplo, la selección dependerá de sus objetivos y del tipo de preguntas que se formulen; esto está determinado, además, por la concepción del mundo y del hombre presente en el marco epistémico del investigador.

García señala dos principios que caracterizan la evolución de un sistema complejo:

1. Organización por niveles, interdependientes y semi-autónomos, organizados jerárquicamente. Cada nivel tiene contornos o fronteras con condiciones variables que determina el tipo de intercambio o flujo entre niveles.
2. Los cambios del sistema se producen por reorganizaciones sucesivas, producto del interjuego entre los mecanismos perturbadores y equilibradores, procedentes del exterior y que modifican las condiciones de contorno y por factores internos.

Esta evolución sistémica se da en procesos generativos, de construcción proactiva, que provoca reorganizaciones sistémicas que enriquecen las formas anteriores. Esto podría representarse con una forma helicoidal, de vaivén hacia delante y hacia atrás, donde cada retorno se realiza en otro plano. La perspectiva generativa privilegia las oportunidades emergentes singulares de cada proceso, el sistema se abre a estructuras posibles.

2.2. La cuestión epistemológica: ¿cuál es la naturaleza de la relación entre el que conoce y lo que puede ser conocido?

Dice Rolando García: “Recordemos que para un constructivista la pregunta ¿Qué es lo que conocemos? es solidaria de la otra pregunta crucial ¿cómo es que llegamos a conocer?” (García, 2000, p. 190).

“El conocimiento se construye mientras se van desarrollando los instrumentos para su construcción, en una interacción dialéctica” (García, 2000, p. 110); la organización de las experiencias y de las representaciones son procesos mutuamente determinados.

En la historia del pensamiento sistémico fue Heinz von Foerster quien introduce el término de “cibernética de segundo orden” o “cibernética de los sistemas observantes” para comenzar a incorporar al observador como constructor de la realidad observada. “El objeto de estudio pasa a constituirse en el observador observando su propia observación”. (Jutoran, 1994, 9)

En este punto, la cuestión de la relación entre el que conoce y lo conocido y el aspecto metodológico parecen fundirse.

“El constructivismo es una teoría del conocimiento activo” (von Glasersfeld, 1989, p.49), el conocimiento surge a partir de la construcción de “formas organizativas” de las propias acciones, que permiten ir incorporando nuevos elementos del entorno, los cuales irán adquiriendo nuevas significaciones. (García, R, 2002, p. 102).

El constructivismo ubica los problemas que tradicionalmente se consideraban en dominios separados: la epistemología y la ontología en un mismo proceso constructivo, situado en esa relación dialéctica, creativa, indisociable, entre Sujeto y Objeto del conocimiento.

Desde la propuesta epistemológica constructivista este proceso tiene diferentes niveles de análisis interrelacionados e interdependientes:

1. La organización del material que proviene de las investigaciones empíricas: datos, observables y procesos. Para la Psicología Social Comunitaria (PSC) este material es la comunidad, sus redes y organizaciones, las construcciones de significado que en ella surgen, etc.
2. La teoría que da cuenta del material estudiado en el nivel anterior: la PSC organizada como sistema cognoscitivo, como rama de la Psicología con objeto, teoría y método.
3. El tercer nivel de análisis corresponde al de la teoría de la ciencia o epistemología entendiendo por tal “el estudio crítico de las ciencias, dirigido a determinar su valor, su fundamento lógico y su campo de acción” (García, 2000, p. 15)

En este punto podemos afirmar que el observador y los sistemas observados constituyen un sistema cognoscitivo complejo semi-descomponible; el psicólogo comunitario se define como tal a partir de su interacción con los procesos comunitarios en los que trabaja y a partir de los que realiza, con otros, sus distinciones conceptuales.

El constructivismo aparece aquí como una instancia superadora de la dicotomía teoría-práctica o ciencia-técnica, los procesos de construcción del conocimiento son inseparables de los mecanismos con los cuales se desarrollan.

Para este paradigma el conocimiento científico se desarrolla dentro de un proceso general de producción de conocimiento y significado, que a partir de lo que Rolando García caracteriza como “principio de continuidad funcional del sistema cognoscitivo” integra la ciencia con el resto de las producciones culturales. Aquí queda planteada la superación de otra dicotomía: conocimiento vulgar- conocimiento científico, permitiendo analizar la continuidad y complementariedad entre saberes.

Los paradigmas científicos están contenidos en paradigmas sociales que responden a cosmovisiones particulares, a diferentes modelos de hombre y de sociedad.

La producción de conocimiento es siempre un proceso social e históricamente determinado.

Es en la relación entre el Sujeto ( individual y social) y el Objeto donde se realiza el recorte que le permite al científico distinguir el sistema de análisis o intervención, el foco dentro de un horizonte. Esta distinción es la que para von Foerster abre un “puente entre el conocimiento y la ética” (Jurotán, 1994, p. 21). El conocimiento científico deja así de ser objetivo, a-histórico, a-ético, individual, “resultado de la aplicación impersonal de reglas metodológicas descontextualizadas” para poder considerarlo como “responsabilidad de personas en intercambio activo y comunal” (Gergen, 1993, p.18). “Las descripciones del mundo son en sí mismas una forma de acción social que tiene consecuencias verificables sobre el mundo” (Molinari, 2002, p.7)

Lo que debe marcar la naturaleza de la relación entre el que conoce y lo que puede ser conocido es la ética, que para Maturana surge de la necesidad de reflexionar sobre las “consecuencias de las acciones de algunos seres humanos sobre otros seres humanos”. (Maturana,1997, p.100).

En este punto el paradigma constructivista se encuentra con el dialéctico al afirmar que los juicios de valor no son exteriores a los sistemas complejos, sino que forman parte de su complejidad. “El valor forma parte del ser concebido como ser complejo” (Samaja, J. 2002). Esta posibilidad de adjudicar valores se relaciona con la organización jerárquica y funcional entre subsistemas, las posibilidades de equilibración entre el todo y las partes y su representación narrativa.

2.3. La cuestión metodológica: ¿cómo puede el investigador encontrar aquello que cree debe ser conocido?

Entendemos por método al camino que permite acceder al conocimiento científico, se construye conjuntamente con la teoría. Se denomina metodología al terreno específicamente instrumental (técnicas, procedimientos, herramientas). (Sabino, 1986, p.28).

Rolando García citando a Goldmann afirma: “ El problema del método en ciencias humanas consiste en hacer recortes de los datos empíricos en totalidades relativas, suficientemente autónomas como para servir de marco de un trabajo científico” (Garcia, 2000, p.39).

Guba y Lincoln afirman que la hermenéutica y la dialéctica son los componentes básicos de una metodología constructivista.

La hermenéutica posibilita el análisis y comprensión de los procesos intersubjetivos de producción de significados. Estas metodologías permiten generar los dispositivos adecuados que den “cuenta de los diversos momentos estructurales de la intersubjetividad, ” con variables en diferentes niveles jerárquicos dentro de sistemas complejos. (Bischoffshausen, 2002, p.113)

La dialéctica se incorpora desde una fuerte influencia de la filosofía marxista, permite trabajar con las nociones de cambio y conflicto.

Para este paradigma las diferentes herramientas metodológicas permiten organizar los datos empíricos sobre los cuales realizamos el recorte en totalidades que constituyen el sistema cognoscitivo. Los datos empíricos son siempre “interpretaciones de los datos sensoriales” (García, 2002, p. 44) e involucran ya un primer nivel de construcción hermenéutica.

El proceso metodológico requiere de diferentes momentos o niveles interpretativos, que tienen entre sí bucles y retroalimentaciones y que generan una verdadera interacción dialéctica entre teoría y experiencia.

Los procedimientos metodológicos a utilizar ponen en juego mecanismos de abstracción, generalización, diferenciación e integración, construcción de observables, coordinaciones, tematizaciones, etcétera.

Los sistemas complejos requieren de metodologías interdisciplinarias para su estudio. Todo estudio interdisciplinario parte de la construcción de un marco epistémico común, sin él es muy difícil la acción coordinada. No hay interdisciplina si no se logra construir un equipo de trabajo, que permita convergencia, complementación y articulación de diferentes dominios disciplinares.

El trabajo interdisciplinario más que un logro es un esfuerzo de cooperación constante.

En PSC la metodología buscará la posibilidad de generar “contextos dialógicos” (Fuks, 2000, p.1) que posibiliten la exploración - deconstrucción -recreación de las construcciones sociales en juego.

La metodología es un proceso comunicacional, que se despliega en el encuentro entre narrativas diversas.

Se privilegian las metodologías participativas y las basadas en la investigación-acción que como su nombre lo sugiere “condensan los métodos de investigación que reconocen expresamente un doble objetivo en el proceso de producción de conocimiento: el de investigar y el de actuar/modificar algo de lo investigado” (Fuks, 2000, p.2). Éste es -con frecuencia- el tipo de investigación que se desarrolla en los programas comunitarios en los que se intentan incrementar los recursos de un sector de la población para la transformación de sus condiciones de existencia y de esta intencionalidad es que ha surgido el énfasis en la dimensión participativa.

El encuentro dialógico entre las distintas perspectivas que emergen en el horizonte comunitario posibilita “la producción colectiva de conocimientos, recrea al productor como co-productor” (Bialakowsky, 2003. p. 2), tanto en la convergencia como en la divergencia.

“La práctica del método coproductivo de investigación supone una metodología particular que le es propia y requiere una revisión de las normas metodológicas tradicionales. En primer lugar la coproducción en sí representa un espacio discursivo, por lo tanto exige a los participantes poner en juego sus representaciones y apropiaciones mutuas, estas cesiones implican una construcción constructiva y discursiva, se instaura entonces una ética discursiva que requiere un reconocimiento de los fundamentos de la práctica y la posibilidad de los intercambios. En segundo lugar, las técnicas se subordinan al marco epistémico y no a la inversa, ya que lo usual en los enfoques disciplinarios, es que quedan determinados por la utilización de los instrumentos técnicos. En tercer lugar, el descubrimiento de los niveles de intervención (macro- meso- micro), supone la posibilidad de reflexionar sobre las instituciones como parte de un proceso social de trabajo” (Bialakowsky, 2003. p. 3)

Esta co-producción dialógica requiere de una ética capaz de revisar los “limites que el lenguaje establece para nuestro mundo” (Rivera, 2001, p. 93), el monto de violencia que ejercemos al transformar un dato en observable o al describir las relaciones como procesos específicos. La ética es en este punto un ejercicio reflexivo constante, crítico, legitimador de la metodología.
2. El objeto de la Psicología Social Comunitaria desde el horizonte de América Latina.

Rodolfo Kusch, desde una mirada antropológica, diferencia el modo de conocer latinoamericano del de la ciencia positiva occidental que considera la realidad por fuera de la subjetividad y la acción como un proceso posterior al conocimiento (Kusch, 2000. p 277.) En la cultura popular latinoamericana se conoce con el corazón, aparece una estrecha relación entre el saber y los ritos populares, el saber es compromiso del sujeto de hacer crecer algo. La ciencia es parte de una cultura, una historia, y forma parte del modo de estar en el mundo del hombre.

“Mientras escribo estas líneas veo por mi ventana un árbol. Este pertenece a la dura realidad. ¿Si yo me muero, el árbol quedará ahí? No cabe ninguna duda. ¿Pero no podría pasarle al árbol lo que a nosotros cuando muere un familiar querido? ¿En este caso qué lamentamos más: la ausencia definitiva del familiar o más bien la hermosa opinión que él tenía de nosotros. ¿Le pasará lo mismo al árbol? Yo siempre lo he visto hermoso, y mi vecino quien es muy práctico, ya no lo verá así. Cuando yo muera morirá mi opinión sobre el árbol...” ( Kusch, 2000. T1 p. 246.)

Paulo Freire, a partir de su Pedagogía del Oprimido, resalta el carácter dialógico del conocimiento; “existir humanamente es pronunciar el mundo, es transformarlo; el mundo pronunciado, a su vez, retorna problematizado a los sujetos pronunciantes, exigiendo de ellos un nuevo pronunciamiento. ...la palabra verdadera es trabajo, es praxis...nadie puede decir la palabra verdadera solo...el diálogo es este encuentro de los hombres mediatizados por el mundo...”(Freire, 1970, p.104). Freire describe a lo largo de sus obras la “permanente tensión entre la conciencia y el mundo”(Freire, 1993. p.96).

¿No es esta una mirada constructivista? ¿Qué fractura se produjo en la construcción histórica de los sistemas de conocimiento en la psicología que nos llevó a alejarnos de nuestros orígenes e incorporar una mirada ajena? La historia de la ciencia sólo puede entenderse desde la historia de los pueblos. . “Hacer historia significa poner en juego la verdad del presente” (Kusch, 2000, T1 p.71)

Las construcciones científicas, en tanto sistemas complejos, están sujetas a tensiones que marcan los momentos de cambio y equilibración paradigmática. Las tradiciones conceptuales generan una inercia que las lleva a su reproducción, impactan en la delimitación de las definiciones, en la demarcación de las áreas problemáticas y están relacionadas con el momento histórico en que se generan y expanden. No es sencillo describir las condiciones que dan origen a los cambios paradigmáticos.

En Argentina, en momentos de democracia restringida, los desarrollos conceptuales de la Psicología trabajan con el concepto de “déficit” (enfermedad, criminalidad, discapacidad) y en los períodos democráticos estos desarrollos apuestan a los “aspectos prospectivos posibilitadores de un sujeto participante” (Rossi, 1999, p. 4).

Son de resaltar los aportes de Bleger, Pichon Rivière, Ulloa que en la década del 60, hablaban ya de intervenciones comunitarias en estructuras complejas (Chinkes, Lapalma, 1991, p.32). Los golpes de estado del 66 y del 76 desmantelaron los avances que se habían logrado en el campo de la Psicología Social.

Sergio Visacovsky, en su libro El Lanús analiza con agudeza los efectos que la última dictadura tuvo en la construcción histórica del psicoanálisis en la Argentina a partir de una investigación sobre los distintos momentos del Hospital Aráoz Alfaro u Hospital Interzonal de Agudos Evita, mostrando como se tuvieron que abandonar modalidades de trabajo colectivas, de fuerte compromiso social. Allí el “movimiento comunitario contribuyó al cuestionamiento del modelo manicomial y el poder centrado en la figura del médico..”.se logró transferir “importantes cuotas de decisión en manos de los pacientes, sus familias y del personal no médico”,.. por otro lado “la concepción interdisciplinaria de la atención, permitía la participación de sociólogos, antropólogos, psicólogos y asistentes sociales...”(Visacovsky, 2002, p.207). Muestra además las consecuencias arrasadoras del terror, la represión y la exclusión en las dinámicas institucionales de producción de conocimiento y salud.

¿Estamos en un momento de cambio paradigmático en la Psicología Latinoamericana? ¿Puede ser la Psicología Social Comunitaria una de las formas de expresión de esta evolución paradigmática?

Varios autores definen a esta nueva rama de la Psicología como en estado “pre-paradigmático” y describen algunas características del paradigma emergente, que afirman se ha venido construyendo desde las últimas décadas del siglo XX en América Latina. (Ver Ferullo, 2000; Montero, 1994, Wiesenfeld, 1994; Chinkens- Lapalma, 1991; Serrano García y Vargas Molina, s/fecha; Saforcada, 1992).

Realizaré a continuación una comparación entre este paradigma emergente y las características del paradigma constructivista descripto en la primera parte del presente trabajo.
Paradigma emergente en la PSC Latinoamericana. Paradigma constructivista La cuestión ontológica “El objeto de la psicología es esencialmente histórico... debe ser ubicado en el devenir y está constituido por hechos cultural y espacialmente anclados” (Montero, 1994, p.27/35). Los sistemas explicables en términos de circularidad son sistemas donde la historia cuenta. La historia está encarnada en la estructura del sistema. La comunidad es analizada como un sistema complejo, compuesta por múltiples subsistemas (cultural, económico, social, etc). Forma parte de la sociedad como sistema global (Martín-Baró,1989) Un sistema es la representación del recorte que el científico hace de la realidad para su estudio. Es una construcción conceptual producida por el investigador, con la cual representa las actividades más significativas que pudieron ser visualizadas en el campo de trabajo. “El conflicto es parte de la acción humana, por lo tanto su estudio debe estar incluido en el objeto de la psicología comunitaria” (Montero, 1994, p. 38) Conflicto y cambio son parte de los sistemas complejos. La cuestión epistemológica. La realidad social es una construcción cotidiana, de carácter simbólico, que debe ser orientadora de los estudios psicológicos. El trabajo científico no puede silenciar los conflictos de poder que se ponen juego en su desarrollo. Los valores forman parte de la complejidad de los sistemas humanos. Esto nos remite a la relación dialéctica entre sujeto y contexto, a la interdependencia de niveles, a la visión ética de la ciencia. El psicólogo no es el único portador del conocimiento. Valoración del saber popular. Continuidad funcional del sistema cognoscitivo. Énfasis en los procesos más que en los estados. Sistemas con procesos generativos en evolución permanente La ideología como objeto central de estudio Todo marco epistémico tiene valores implícitos o explícitos que responden a diferentes cosmovisiones. La cuestión metodológica. Autogestión y participación en las metodologías. “Relación dialógica entre sujeto investigante y sujeto investigado” (Montero, 1994, p. 36) Uso de metodologías dialógicas. Se debe buscar que “los seres humanos, en uso de sus capacidades y potencialidades, adquieran conciencia y control sobre sus vidas y circunstancias vitales” (Montero, 1994, p. 39) Relación dialéctica entre conocimiento y acción. Superación de la dicotomía entre teoría y práctica. Valoración de metodologías interdisciplinarias. Los sistemas complejos tienen componentes que pertenecen al dominio de diferentes disciplinas.

Podemos decir que la PSC Latinoamericana está fundada en lo que Alipio Sánchez Vidal describe como Modelo del Cambio Social; su objetivo es la modificación de “los sistemas normativos, relacionales y teleológicos (fijación de metas) que lo gobiernan y que afectan a la vida y relaciones (horizontales y verticales) de sus miembros. (Sánchez Vidal, 1996, p. 167). Martín-Baró define la liberación como horizonte de la Psicología, el deseo de cambio está motivado en él, por la conciencia del padecimiento de las mayoría populares latinoamericanas y la causalidad sistémica de esta situación. Subraya el carácter político de la ciencia. “La PSC en América Latina supone siempre un fondo político, no en el sentido estrecho del partidismo, sino en el sentido de la ciudadanía” (Montero, 1994, p. 31)

Para Maritza Montero el objeto de la PSC es el “estudio de los factores psicosociales que permiten desarrollar, fomentar, mantener el control y poder que los individuos pueden ejercer sobre su ambiente individual y social, para solucionar problemas que los aquejan y lograr cambios en esos ambientes y en la estructura social” (Ferullo, 2000, p. 47)
3.- Dimensión ético-política.

Pensar la subjetividad en su contexto social es una tarea “al mismo tiempo cognitiva, ética y política” (Najmanovich.2005. Pág.97) dimensiones éstas últimas que se agregan a la construcción paradigmática, tal como la plantea Maritza Montero:

1. Dimensión ética: que requiere de la explicitación de los valores desde los que se trabaja. La perspectiva ética se basa en el respeto de la dignidad y derechos de todos los hombres, considera al Otro como actor social, promueve autonomía y protagonismo en grupos y movimientos comunitarios, valora los recursos propios de cada comunidad.

2. Dimensión política: La política se refiere al ámbito de lo público, a la circulación del poder, al ejercicio de la ciudadanía.

Isaac Prilleltensky, desarrolla el concepto de validez psico-política de las intervenciones comunitarias. Esta noción lleva a indagar sobre el poder, que es ubicuo y se pone en juego en toda relación social. Establece la validez de transformación, es decir la capacidad potencial de la intervención para “promover bienestar personal, relacional y colectivo, reduciendo las desigualdades del poder”, incrementando la participación y el compromiso. (Prilleltensky. 2003. Pág. 30).

Esta perspectiva, que interroga acerca de la dimensión ético-política de nuestras prácticas psicológicas, subraya algunas características a este paradigma emergente:

1.- Carácter histórico de la psicología: El objeto de estudio y las estrategias de intervención psicológicas deben ser reconocidos en su matriz socio-histórica.

Resaltamos aquí el concepto de memoria histórica, que no solo permite recuperar el pasado, sino analiza la forma en que ese pasado resignifica y construye el presente. La memoria, como práctica social, dice Gaborit, “es una actividad continua de producción, reproducción y alteración de la realidad”, (Gaborit. 2005. Pág. 126). Estudiar la memoria implica simultáneamente estudiar el olvido, que es el silencio de la memoria.

“La memoria y el olvido se ejercitan tanto desde los poderes establecidos como desde las múltiples resistencias que los confrontan y evaden. Las luchas por el poder son también luchas por la memoria” (Calveiro. 2005. Pág 115.)

La teoría y las prácticas profesionales también se elaboran desde construcciones históricas, que incorporan memorias y olvidos, en función de los intereses que tienen más poder.

2.- Incorporación del conflicto: El conflicto forma parte constitutiva de la vida del hombre. Conflicto proviene del latín CONFLUERE (fluir con otro) Es percibido como tensión, cuando individuos o colectivos sociales son sometidos a fuerzas que se oponen o excluyen mutuamente. Tiene componentes subjetivos y vinculares.

Los conflictos se construyen en el interjuego de diferentes estructuras (sistemas valorativos, representaciones sociales, sistemas de poder, etc.) y se expresan a través del lenguaje, en la interacción, en un contexto determinado.

Los conflictos son un llamado a realizar cambios, son expresión de situaciones de crisis que provocan la necesidad de redefinir relaciones. Estas son inevitables y suelen expresarse en tensión, aumento de la incertidumbre sobre el futuro, sufrimiento, confrontación, competencia, quejas, disputas, violencia.

Los conflictos humanos se desarrollan en la comunicación. Los conflictos son relatados por cada una de las partes, a partir de su propia experiencia, utilizando los canales y significados disponibles. "Los individuos en sus procesos de construcción del mundo, están limitados por las creencias, los mapas y las premisas que tienen acerca del mundo"(Fruggeri. 1996. Pág. 35)

La valoración que se hace del conflicto no depende sólo de sus componentes concretos sino también del significado que las personas le asignan a través de la construcción social del mismo. No nos encontramos entonces frente a realidades tangibles sino frente a relatos que nos hacemos a nosotros mismos y le hacemos a los demás.

Vemos entonces que el problema no radica en la existencia del conflicto sino en la forma de percibirlo, transitarlo e intentar resolverlo. Está presente en una misma situación la perspectiva de amenaza y la posibilidad de crecimiento.

Rescato nuevamente el concepto de resistencia, a veces silenciosa y dolorida, frente a conflictos que no pueden resolverse por diferencias de poder muy significativas. A veces, todo lo que podemos hacer desde nuestras intervenciones es acompañar este tipo de resistencia, desde un discurso oculto primero y paulatinamente más visibilizado.

La psicología comunitaria incorpora el conflicto, la afronta y lo transita con estrategias diferentes.

3.- Necesidad de incluir la perspectiva de los oprimidos:

Maritza Montero afirma que no podemos hacer solamente psicología desde la perspectiva del hombre promedio, generalmente de nivel socio-económico medio o alto, no podemos adoptar en el estudio de los fenómenos psicosociales únicamente el punto de vista de quienes tienen poder y trabajar solo en función de sus intereses. (Montero. 1994. Pág.37).

En este punto no existe la neutralidad, ni en el modo de producir conocimientos ni en los resultados que produce. ” (Montero. 1994. Pág.38).

Si no nos interrogamos acerca de la dimensión ético-política de nuestras prácticas, solo actuaremos en función de los intereses de los que tienen más poder, invisibilizados bajo una supuesta neutralidad.

Se reconfigura así el rol del psicólogo comunitario como agente y facilitador del cambio social, lo cual supone una toma de conciencia de nuestra inserción social y de los intereses históricos a los que servimos.

Ignacio Martín-Baró se cuestionaba sobre la relevancia social de la psicología y la necesidad de ubicarse desde la perspectiva de las víctimas para lograr un proceso de reparación social.

¿Qué tipo de poder ponemos en juego en una intervención? ¿Cómo lo hacemos circular? ¿Cómo nos enfrentamos, si es necesario, a un poder que restringe, que totaliza, que impide el crecimiento de la multipliciad? ¿Cómo circula el poder que se desprende del saber? ¿Cómo integrar el modo de conocer de los profesionales con el modo de conocer de los sectores populares?

Esta mirada hacia el poder es, sin duda, una mirada política sin entendemos por tal esa capacidad de cuestionar la trama social existente, el lazo social instituido. “La política es un pensar-hacer con capacidad de subvertirse a sí misma y de esa manera interrumpe la vigencia de los lazos existentes, porque no es su expresión sino su excepción.” (Cerdeiras. 2002. Pág. 42)

La mirada ética es promotora permanente de indignación y ella nos lleva a incidir en la construcción de nuevas relaciones humanas y participar de un proyecto donde el fin sea el hombre . (Rozas Pagaza. 1998. Pág 13.)

La ética es aquello que nos devuelve nuestra dignidad de seres humanos... “No es casual, que la palabra dignidad tiene encerrada en sí la palabra fuego (igneo). La dignidad del ser humano es el fuego interior que nos hace ser humanos. La ética es el cuidado de este fuego ” y nos in-dignamos (nos encendemos) cuando esa dignidad está herida.” (García. 2000.Pág. 5)
Conclusiones:

El análisis y reflexión sobre el material bibliográfico me permitió encontrar enriquecedores convergencias entre las tradiciones científicas analizadas: la psicología genética, la psicología sistémico-relacional y la psicología comunitaria latinoamericana.

Sus desarrollos teóricos tienen supuestos paradigmáticos comunes referidos a cuestiones ontológicas, epistemológicas y metodológicos.

Los distintos autores latinoamericanos citados tienen diferentes matices en el recorte que realizan del objeto de estudio de la Psicología Social Comunitaria; lo que los une es la noción de complejidad sistémica, la dimensión ética e histórica de la tarea científica, el análisis de la construcción colectiva de significados, el énfasis en el análisis de procesos, el uso de metodologías que superan la dicotomía entre teoría y práctica, el compromiso por la construcción de una comunidad más justa.
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LA TERAPIA COLABORATIVA

LA TERAPIA COLABORATIVA

Traducido y adaptado de Anderson, H.
http://www.harleneanderson.org/writings/postmoderncollaborativeapproach.htm


La Terapia Colaborativa se basa en la idea de que los seres humanos somos sistemas en
lenguaje o sistemas de lenguaje. Somos sistemas generadores de significados. La terapia es
un tipo de sistema de lenguaje o de generación de significados.

Este enfoque es más bien una filosofía de la terapia que un modelo o un conjunto de técnicas.
Se trata de una postura filosófica basada en las conceptualizaciones posmodernas sobre el
conocimiento y el lenguaje. Tiene que ver con una forma de ser, de pensar, hablar y
relacionarse con las personas con las que nos reunimos en la terapia. Esta postura implica una
actitud que le comunica al otro que es un ser humano único, no un tipo de persona o una
categoría, y que vale la pena escuchar lo que tiene que decir. Si un terapeuta cree esto, tiene una
forma natural y auténtica de conectarse, colaborar y construir con el otro. Esto crea la posibilidad
de que la terapia sea más participativa,colaborativa y menos jerárquica.

El terapeuta colaborativo y sus clientes se convierten en compañeros conversacionales, al
participar en conversaciones dialógicas y relaciones colaborativas. Esto requiere que lo que el
cliente tiene que decir se vuelva el foco de atención y que el terapeuta constantemente escuche,
aprenda y trate de entender al cliente desde la perspectiva del cliente y el lenguiaje de éste.

La terapia es una investigación compartida en la que cliente y terapeuta exploran juntos lo
familiar y co-crean lo novedoso. En este proceso, la historia del cliente se cuenta de una manera
que la clarifica, expande y transforma. Las conversaciones dialógicas y las relaciones
colaborativas van de la mano: los tipos de relaciones que tenemos dan forma- permiten o
limitan-los tipos de conversaciones que podemos tener y viceversa.

El terapeuta colaborativo considera que el cliente es el experto sobre su propia vida. El cliente
es el maestro del terapeuta. El terapeuta respeta y honra la historia del cliente y toma en serio lo
que éste tiene que decir y la manera en la que quiere expresarlo.

Este enfoque implica una creencia en lo bueno y lo positivo, en que la mayoría de las
personas valora y desean tener relaciones sanas y exitosas y una buena calidad de vida.

sábado, 22 de agosto de 2009

ESPERANZA

Esperanza
(En memoria y con honor a ti)
Ayer veía el cielo y recordaba tu imagen, esos momentos de
Dolor que viviste, que sentiste, yo impotente y triste sin poder
Hacer más de lo que intente hacer, junto a ti te acompañe y me acompañaste,
Que dolor me da escribir estas palabras mientras te recuerdo, sé que me haces falta,
Aquí mientras te recuerdo, mientras vivo de nuevo esos momentos cuando tomabas de mi mano y me llevabas a la escuela, cuando en mis días de miedo me recostaba junto a ti,
Cuando me contabas historias, cuando besabas mi frente, cuando simplemente estabas,
Tú me ayudaste a convertirme en este hombre que hoy soy, en cada momento, en cada
Espacio que estuviste de mi vida, hasta ese triste domingo en donde iniciaste
Tu partida y yo ahí junto a ti, te observe partir con todo el dolor de mi carne, de mi alma,
Quise detenerte, quise gritar, quise, quise, quise y solo pude verte ir, mientras
Que en mí solo lágrimas brotaban, un domingo lluvioso elegiste para irte, por eso
Parado bajo la lluvia quise sentir por última vez tu caricia y en cada gota de lluvia
Quise imaginar que me abrazabas como cuando era niño, como cuando reíamos,
Como cuando jugábamos, como cuando vivimos, como te extraño en cada letra,
Como me desgarro en cada pequeño instante que no estás, sabes que me harás falta,
Sin embargo sé que te embarcas en ese viaje eterno dejándome muchas enseñanzas,
Sabes que hay noches en las que quisiera despertar de este sueño pero
Sé que es una realidad y que hoy ya no estás físicamente, es duro pensar que
No podre escucharte, verte, sentirte, olerte, vivirte estar ahí bajo tus brazos,
Mis lágrimas corren mientras los días siguen, veo el cielo y pienso en tu nombre
Las coincidencias del destino recordar ese tu nombre que desde niño
Gritaba hasta hoy que me he convertido en un hombre, Esperanza,
Eso reconforta un poquito mi corazón, pues precisamente eso me has regalado para el Resto de mi vida, sabes, se que este dolor de mi pecho,
Que este llanto de mí corazón estará mucho tiempo conmigo, pero
También se que tú estarás conmigo hasta el final de mis días,
Sé que nos encontraremos de nuevo en lo eterno, para ser seres infinitos,
Por esta noche descansa en paz abuelita, tú mi Esperanza.
16 y 17 de agosto de 2009. Jorge Gustavo Navarrete Regalado.

jueves, 30 de julio de 2009

PSICOTERAPIA

Alejandra Palacios Banchero
Psicóloga Clínica y Comunitaria
alepsicon@yahoo.com


Perdí mi corazón!!!
Que alguien me explique por qué me siento así...
El Despecho







Se acabó…
Se terminó…
¿Ahora qué…?

Todos hemos sentido en algún momento que hemos encontrado “nuestra media naranja”, el "amor de nuestra vida" y hemos deseado que la relación con esa persona que sentimos tan especial, dure también para siempre. Pero la experiencia y las estadísticas demuestran que el amor eterno es más una excepción que una regla.
A lo largo de nuestras vidas tendremos que enfrentarnos con alguna que otra crisis sentimental y siempre ayuda saber que no somos lo únicos y que es normal pasarlo mal en esta situación.
Cuando una relación se acaba, por mucho que nos empeñemos en disimular nuestros sentimientos, el dolor que nos produce la herida, a cualquier edad, puede ser una de las experiencias más duras, más difíciles que podamos pasar.
Tristeza, apatía, cambios de comportamiento, frustración, culpa, rencor. Todos tenemos ciertos sentimientos y emociones relacionados con la ruptura. Sería preocupante no tenerlos. Son vivencias de desamor o shock sentimental que la gente suele llamar DESPECHO.
El despecho es inevitable. Su intensidad y duración pueden variar de acuerdo a la duración del vínculo, las causas que provocaron el alejamiento, el apego de cada uno y las consecuencias de la ruptura y de la forma en que se percibe y se vive el fin de la relación.
Al inicio, la crisis es la más grave, porque no se han desarrollado todavía los mecanismos necesarios para hacer frente a la situación. Aunque hay diferencias individuales, al comienzo son las emociones las que nos dominan y vivimos la ruptura con gran tristeza y culpa. Luego sentimos rencor y es al “otro” al que vemos culpable. Culparnos o culpar al otro son dos estados que pueden irse alternando mientras no vemos la realidad tal como es.

Si en medio de la adversidad
persevera el corazón con serenidad,
con gozo y con paz,
esto es amor.

Sta. Teresa de Jesús



El despecho es como
el dolor de una herida
que tiene que cicatrizar.


En el DESPECHO, los sentimientos y emociones que conllevan las rupturas al igual que las circunstancias que las rodean son muy semejantes a las que se experimentan con la pérdida de un ser querido. Por muy doloroso que sea, es un fenómeno normal con una evolución y sus fases. Es un período denominado DUELO, en el cual uno tiene que adaptarse a vivir y a ser feliz de nuevo sin la persona amada.
Ante la pérdida sentimos que nuestro mundo, nuestra vida, se transforma, ya nada es igual. Nuestros sentimientos tienden a determinar nuestro humor, nuestras actitudes y nuestras decisiones. Nos sentimos inmersos en un laberinto de confusión y angustia que pareciera no tener fin. Hay momentos en que nos sentimos mejor, pero llegan otros momentos en que vuelve la angustia y la tristeza.
Podemos sentir aturdimiento, represión, soledad, frustración, pánico, rabia, culpa, alivio, apatía, intranquilidad, cambios de humor, paralizamos nuestras actividades, desarrollamos la esperanza de una reconciliación o de una satisfacción. Sentimos desorganización y desesperación por la pérdida sufrida.
Tenemos síntomas de estrés como fatiga, insomnio, dolor de cabeza, pesadillas, problemas en el estómago, sensación de un nudo en la garganta. Desinterés, falta de concentración, no se para de hacer algo, apatía, imágenes que de pronto vienen a la mente sin quererlo, sin que nos demos cuenta y crean intranquilidad y angustia. Tenemos la sensación de oír o ver al ser amado sin que éste esté presente, sin quererlo, sin desearlo.
Con el paso del tiempo las emociones se tranquilizan y vemos las cosas de una manera mas realista. Vamos sintiéndonos más independientes, menos tristes, menos resentidos, menos culpables y vamos encontrando nuevas formas de disfrutar.
El duelo por la pérdida no se puede resistir. Es un proceso que va elaborándose poco a poco y no es fácil ni inmediato, ni tampoco es igual para todas las personas. Hay que asimilarlo, comprenderlo, aprender a superarlo. Es como el dolor de una herida abierta que tenemos que soportar, que necesita lavarse y curar para que comience a cicatrizar.
No es fácil atravesarlo, pero es importante saber que como toda vivencia dolorosa, algún día pasará y será sólo un recuerdo, una cicatriz que probablemente molestará de vez en cuando,
Recuperarnos depende de nosotros mismos. Solo requiere de tiempo, energías y voluntad para resolverlo. Con el tiempo y la confianza que tengamos en nuestros recursos para salir adelante, aprendiendo a vivir sin la persona amada y abriéndonos a nuevas relaciones, poco a poco, la herida se irá cerrando.
Nos podemos demorar algún tiempo y esto depende de nuestra personalidad, de la intensidad y calidad de nuestros sentimientos, de las circunstancias que nos llevaron a la ruptura, del apoyo y comprensión que encontramos en amigos y en familiares, del poder comunicar nuestros pensamientos, nuestras ideas y sentimientos a los demás con libertad y confianza y sin temores. De poder afrontar y resolver los problemas que suceden al mismo tiempo y que podrían empeorar nuestra situación.
De enfrentar la realidad con autonomía, con libertad, aceptando nuestros errores y dificultades, sin idealizar a la persona, sin idealizar nuestra relación. Viéndonos a nosotros mismos tal como somos, sin afeites, sin poses.
Retomando nuestra vida, aceptándonos tal como somos, con nuestros defectos, con nuestras virtudes. Queriéndonos a nosotros mismos y abriéndonos a las oportunidades con fe y esperanza en el futuro, Perdonando y olvidando sin rencor, sin pena, sin culpa, volveremos a amar y a ser amados.


Enfrenta la realidad.
Busca soluciones.
Toma decisiones.
Así irás colocando la cura que necesitas
para que tu herida cicatrice.





El estrés que nos causa
el despecho…

Los seres humanos necesitamos dar y recibir amor y apoyo emocional para poder desarrollarnos en forma saludable y provechosa, por ello requerimos de la unión y la compañía de una pareja y de la familia.
La ruptura de una relación amorosa es causa de tensión y malestar. El impacto emocional que esta situación causa en el individuo crea un estrés de grandes proporciones con reacciones emocionales, físicas y de comportamiento que son esperadas y son parte de un proceso al que llamamos duelo.
Nuestra forma de reaccionar ante los conflictos, problemas, demandas, peligros y situaciones que consideramos inesperadas, sorpresivas, adversas o dolorosas, viene determinada por una aptitud innata de lucha o huida, cuando los estímulos que nos llegan son interpretados como amenazantes o estresantes. Como reacción a esta percepción, se produce en nuestro cuerpo un estado de gran tensión nerviosa.
La reacción inicial (shock) ante una situación estresante es responder con temor, con un fuerte disgusto, frustración o con la determinación de luchar contra él. Los siguientes son los síntomas más evidentes cuando nos sentimos amenazados o estresados:
Las pupilas se agrandan para mejorar la visión; el oído se agudiza; los músculos se tensan para responder al desafío; la sangre es bombeada al cerebro para aumentar la llegada de oxigeno a las células y favorecer los procesos mentales; las frecuencias cardiaca y respiratoria aumentan; la sangre se desvía preferentemente hacia la cabeza y el tronco, las extremidades y sobre todo a las manos y los pies, los que se perciben fríos y sudorosos.
Ante estos síntomas, la persona tiende a responder con más temor y frustración o a luchar contra los síntomas. Esto le crea mayor tensión y mayor malestar y sobreviene en agotamiento.
Si no se libera al organismo de estos cambios ocurridos durante la fase de reconocimiento y consideración de la amenaza, el estrés se transforma en una reacción prolongada e intensa y se entra en un estado de estrés crónico que puede desencadenar serios problemas físicos y psicológicos.
El impacto emocional causado por la ruptura y la pérdida, genera en nosotros una serie de emociones y reacciones que van desde la fatiga prolongada y el agotamiento hasta dolores de cabeza, gastritis, úlceras, etc., pudiendo ocasionar incluso trastornos psicológicos.
Cuando uno se siente estresado y añade aun más estrés, los centros reguladores del cerebro tienden a hiper-reaccionar ocasionando desgaste físico, crisis del llanto, y potencialmente depresión.
El estrés crónico puede producir: Aumento de la susceptibilidad a los resfríos; riesgo de problemas cardiacos, presión arterial alta, diabetes, asma, ulceras, colitis y cáncer; aumento del azúcar en la sangre; del colesterol y hay una liberación de ácidos grasos en la sangre; aumentan los niveles de corticoides; disminuye el riego sanguíneo periférico, disminuye el sistema digestivo.
Con frecuencia el estrés se asocia a trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión. También produce una incapacidad para tomar decisiones, sensación de confusión, incapacidad para concentrarse, dificultad para dirigir la atención, desorientación, olvidos frecuentes, bloqueos mentales entre otros.
Debemos prevenir entonces, el agotamiento y la enfermedad que nos podría causar el estrés ante una ruptura, una sepración.
En esos momentos tan críticos, no te alarmes, no te desesperes, no aumentes más tensión a tu organismo. Acepta que las reacciones y cambios que estas experimentando. Son reacciones normales de tu organismo a una situación que sientes amenazante: “sobrevivir al fin de una relación”.
Tranquilízate, son reacciones pasajeras que con tiempo y descanso irán desapareciendo.
Relájate. Mantén una conversación interna contigo mismo. Dile a cada músculo, a cada parte de tu cuerpo que se relajen. Recuéstate, cierra los ojos y toma un breve descanso. Ten paciencia y espera unos cuantos días para que tu organismo se recupere y los síntomas desaparezcan.

La amargura tiene el poder de destruirnos.
Aquel que vive amargado no se lleva bien
ni siquiera consigo mismo.
Aquel que está lleno de rabia y de ira
no se perdona ni a sí mismo y
menos perdona a los demás.



Paso a paso
voy elaborando mi duelo
y me voy sintiendo mejor


La ruptura de una relación sentimental es un proceso doloroso que produce en nosotros reacciones a nivel físico, emocional, mental, espiritual y social. Tiene su inicio y su fin y es vivido de manera similar en todos nosotros.
Este proceso, llamado duelo, pasa por diferentes fases o etapas que necesariamente tienen que fluir para superar todas esas emociones, sensaciones y reacciones que nos causa el despecho.
Schock, negación, pena, tristeza, adjudicación de la culpa, resignación, reconstrucción y resolución, son fases de este proceso que detallamos a continuación:
1. Fase de insensibilidad o shock. Negación, parálisis
Cuando sobreviene la ruptura, nos paralizamos. La mente bloquea la realidad y tenemos la impresión de que no es verdad lo que nos está sucediendo. Se tiene la sensación y el pensamiento de que todo es un sueño o una pesadilla y se desea despertar.
Uno siente que no puede o no quiere aceptar la ruptura y nos desentendemos de la situación por un breve período de tiempo — pueden ser horas o semanas — con algunas interrupciones o con episodios de tristeza o cólera.
En este estado, incapaces de manejar adecuadamente nuestras emociones por el dolor que nos causa la herida, nos sentimos desorientados. Podemos reaccionar inadecuadamente a las situaciones, mostrarnos impacientes y poco tolerantes, tener explosiones de carácter, llanto o aislamos o alejamos de la vida social.
Nuestras emociones se manifiestan sin contacto real con lo que nos rodea y no se está en condiciones de tomar decisiones importantes. Vivimos, nos movemos, seguimos nuestra rutina diaria, nuestro estilo de vida en forma automática, pero con ansiedad y temor.
2. Fase de anhelo y búsqueda de la persona amada. Protesta, ilusión y esperanza.
Al cabo de un tiempo, empezamos a enfrentar la realidad, aunque sea por momentos, pero no la aceptamos pues el desconcierto es profundo.
Anhelamos que la persona vuelva y nos negamos a aceptar que la ruptura o la pérdida durarán. “Esto no me está sucediendo… va a volver… se le va a pasar… es solo una rabieta… es mentira… ya volverá…”, son pensamientos que surgen como mecanismo de autoprotección.
Es una fase de protesta en la que se puede realizar esfuerzos intensos por mantener contacto con el ser amado. Buscamos formas y acciones para restablecer la relación, y nos sentimos ansiosos, esperanzados. Sentimos anhelo, incredulidad no queremos aceptar la realidad.
Enfrentar la realidad no es fácil, nos lleva algún tiempo e implica no sólo la aceptación razonable del hecho, sino también su aceptación emocional. Podemos ser intelectualmente conscientes de la ruptura mucho antes que las emociones nos permitan aceptar plenamente que ésta ocurrió.
3. Fase de Frustración y desamparo. Enojo y culpa.
Comienza cuando la negación comienza a decaer y vamos aceptando que la ruptura ocurrió y que no podemos hacer nada para recuperar lo perdido.
Al empezar a afrontar la realidad, surge también la culpa. Se recuerda, con resentimiento, las cosas que se hicieron con el ser amado cuando aún estaban juntos. Se idealiza el pasado y se culpa y responsabiliza a uno mismo, al otro, a las circunstancias, a otras personas, por faltas, asuntos no terminados o errores que se cometieron. Nos sentimos enojados, molestos con nosotros mismos, con el otro y con los demás. Todo nos fastidia, todo nos molesta.
No todas las personas expresan el enojo o la rabia de la misma manera. Algunos podrán expresar sus emociones a personas de su confianza y así lograr manejar adecuadamente sus emociones, otros se sumirán en la tristeza, la depresión y hasta la desesperación, otros podrán reaccionar sin control y violencia, otros podrán reprimirla y manifestar síntomas más graves de estrés.
Si el enojo no se ventila y se expresa verbalmente, la culpa puede obstruir la expresión del enojo y transformarse en ira reprimida con consecuencias en la salud física y mental de la persona, perjudicando además sus relaciones con otras personas.
4. Fase de desorganización desesperanza y desespero. Conciencia de pérdida y soledad.
Durante esta fase, el dolor que se sufre es el más profundo. La persona encuentra difícil funcionar en su medio sin el otro y comienza a sentir una gran desorganización
El impacto de la ruptura se torna en una realidad constante. El sentimiento de pérdida se apodera del ánimo del despechado. La realidad llega a ser abrumadora y se acentúa cada vez que los detalles cotidianos traen el recuerdo de la persona amada. Algo está ausente, algo falta... El enfrentamiento con la realidad nos crea sentimientos de pérdida y de soledad.
Durante esta fase, sentimos que es difícil vivir, actuar como lo hacíamos antes, funcionar en nuestro medio sin la otra persona y comenzamos a sentir una gran desorganización.
Nos sentimos enfermos, confundidos, culpables por la ruptura o las circunstancias por las que sucedió la separación. Nos sentimos incapaces de funcionar como lo hacíamos antes.
Soñamos con la persona amada, presentamos olvidos frecuentes, nos sentimos amargados, frustrados, reaccionamos con hostilidad. Nos aislamos, tratamos de evitar cosas, lugares, personas que nos hagan recordar a la otra persona. Presentamos trastornos del sueño, trastornos en la alimentación. Podemos presentar crisis de llanto, malestar corporal, depresión. Nada nos emociona, nada nos gusta, nada nos conmueve.
Vivimos además una gran variedad de emociones: tristeza, rabia, odio, culpa, ansiedad, impotencia, miedo e inclusive alivio o tranquilidad o deseos de venganza, de hacer algo para que la otra persona sienta lo que estamos sintiendo. Sentimos celos, desconfianza, inseguridad, faltos de valor, sentimientos de inferioridad. Nuestra autoestima baja y no sentimos que no somos nada ni nadie. Pensamos que no podremos vivir sin la otra persona. Es el enojo que surge por el sentimiento de frustración y desamparo que nos está causando el despecho.
Esta fase es peligrosa para el que sufre. Anhela llenar el vacío que siente. Se olvidan las faltas o defectos de la persona amada y se le atribuyen cualidades excepcionales. El peligro se da cuando el doliente transfiere esas cualidades a otra persona o cree que nunca encontrará otra persona como la que perdió.
Es necesario hacer fluir sanamente el dolor de la ruptura enfrentándola tal como se da, para así recobrarnos de la pérdida y de la soledad sin paralizarnos, sin reemplazar, sin generalizar, evadir o luchar contra el proceso.
5. Fase de conducta reorganizada. Alivio y restablecimiento.
A medida que vamos fortaleciéndonos y restableciéndonos de la pérdida, volvemos a darle sentido a nuestra vida, vemos el futuro con más confianza y seguridad en nosotros mismos, gozamos más el presente. El recuerdo de la persona y de la ruptura se va haciendo menos doloroso.
Esta etapa se va desarrollando lentamente, mientras vamos aprendiendo a manejar nuestros sentimientos y emociones. Vamos sintiendo alivio al ir deshaciéndonos de la culpa y del enojo y vemos la ruptura, la situación tal como sucedió en realidad.
Empezamos a organizar nuestra vida, a sentirnos más cómodos viviendo, moviéndonos sin la otra persona --¡estamos viviendo nuestra vida sin el otro y seguimos viviendo!--. Con esto no estamos renunciando al recuerdo, estamos colocando a la persona en el lugar adecuado en nuestra memoria. Enfrentamos la realidad y continuamos viviendo de manera eficaz en este mundo.
El duelo, aunque nos disguste, debemos vivirlo. Es como la herida que si no se lava, se cura o se sana a medias va a presentar complicaciones y problemas en el futuro. Debemos dejar que el proceso fluya.
Nunca borraremos de nuestra memoria a la persona que ha estado cerca de nosotros, de nuestra historia. Se trata de encontrarle un lugar adecuado en nuestros sentimientos y abrirnos hacia los otros, hacia un mundo lleno de oportunidades y esperanzas.
La ruptura, la separación, el duelo, no se supera, uno se recupera y esto molesta de vez en cuando, como lo hace cualquier herida. Sin embargo habremos aprendido de la experiencia. A vivir sin la angustia, sin la culpa, sin el enojo, con nuestra realidad, nuestra personalidad, nuestros recursos, nuestro sentido de la vida, para nuevamente amar y ser amados.




SEÑOR:
Enséñame a aceptar las cosas que no puedo cambiar.
Dame valor para cambiar aquellas que puedo y
sabiduría para aceptar la diferencia.
Alcoholicos Anónimos (A A)


Cuando el dolor
no se procesa...

Ante la ruptura de una relación es imprescindible normalizar nuestra vida lo antes posible y evitar desarrollar pautas de conducta destructivas que el común de la gente emplea como paliativo para mitigar su pena.
Se intenta escapar del dolor aferrándonos a fantasías que poco o nada tienen que ver con la realidad y posponemos el momento en que tendremos que enfrentemos a esa “profunda sensación de fracaso e insuficiencia” y al “sentido de pérdida”, que es parte del proceso que tenemos que vivir.
Ilusionarnos o tener fantasías es hasta cierto punto normal y su contenido variará según cual haya sido nuestro papel tanto durante la relación, como en la ruptura: rechazado o rechazador.
Nuestra mente muchas veces nos juega malas pasadas y construimos una imagen de nosotros mismo y de la otra persona que no se ajusta a los hechos, a las circunstancias, a la vida que lleváramos con esa persona y a los motivos de la ruptura. La idealizamos, la desmerecemos, culpamos a otros de la situación, nos culpamos a nosotros mismos y con esa culpa vivimos infelices añorando algo que ya se perdió y que probablemente nunca se recupere.
Muchos toman posturas extremas a la hora de asignar culpas. Unos se asumen culpables de todo, de lo que se ha hecho y de lo que les han hecho o han dejado de hacer. Otros no asumen responsabilidades y consideran que toda la culpa la tiene el otro, asumiendo ser una pobre víctima de las circunstancias. Se suele además descalificar a la otra persona pensando que así podrás recuperarse de la crisis que estás atravesando.
Engañarnos a nosotros mismo y utilizar cualquier mecanismo que nos aleje de e la realidad retrasará nuestro proceso de “curación”, ya que si bien en un momento podremos “consolarnos” con este tipo de engaño, en nuestro interior siempre se revelará la parte de nosotros que conoce la verdad.
Si pensamos que la soledad, el alcohol o las drogas, huir a otro lugar, consolarnos con relación accidentales, nos pueden aliviar, estamos muy equivocados. No nos ayudarán, nos enfermaremos y tendremos mayores problemas.
El alcohol y las drogas nos alejan de la realidad, nos hunden y nos enferman. La soledad deprime, nos aparta de otras personas que nos quieren y se preocupan de nosotros y también enferma.
Tampoco servirá confiar en personas inadecuadas, charlatanes, gente de poca confianza, pues no nos aportarán protección, apoyo o soluciones. Es preferible hablar de nuestro dolor, de nuestros sentimientos con personas de confianza que nos apoyen y nos comprendan
Entablar una nueva relación prematuramente, sin haber resuelto el duelo no es saludable ni para ti ni para la otra persona. “Un clavo no saca a otro clavo”, Es probable que cada vez que te sientas “enamorado” en realidad estarás “necesitado”. En lugar de enfrentar el dolor, estarás buscando a una persona que te cuide o te acompañe para que el tiempo pase más rápido y no estar solo, pero no a una pareja.
No es tampoco una solución aislarse, huir y dejarlo todo. El dolor lo llevamos por dentro, nos seguirá a donde vayamos y eso nadie lo puede cambiar.
Hay personas que insistentemente se mantienen apegados al pasado sin darse oportunidad para construir un futuro. Encuentran la ruptura, tan dolorosa que hacen un pacto consigo mismos para no volver a querer, no volver a sentir no volver a amar. Cierran puertas, no se dan oportunidad para superar su dolor y establecer una relación que le proporcione amor, compañía, protección, apoyo tan necesario para una vida sana, para una vida tranquila y feliz. El amar a otras personas y continuar viviendo no significa querer menos o no querer de verdad.
Algunos se torturan escuchando música o contemplando objetos, lugares que insistentemente le hacen recordar a la otra persona, sin darse oportunidad para afrontar la realidad y vivir su dolor con dignidad.
No llames si no quieren escucharte, no busques si no te quieren encontrar. Esto prolonga tu dolor, lo convierte en obsesión, baja tu autoestima y hace que tu vida y la del otro sean un infierno
Otros reaccionan imponiéndose, tratando por todos los medios de lograr que se reanude la relación. La violencia, el chantaje, la manipulación, no conduce a nada. Nos hace vivir un infierno, nos trae graves problemas. Este comportamiento genera odio, resentimiento, enfermedad.
Estacionarse en una de las fases del duelo significa detener el proceso y seguir sufriendo, Deja que el despecho se elabore. No te detengas, deja que fluya y trabaja en tus emociones y sentimientos en cada etapa. Desarrolla las técnicas necesarias para manejar mejor tus emociones
Cuando el duelo no se resuelve positivamente, se vuelve crónico y no nos recuperamos. Lo que distingue el duelo normal del anormal, es la intensidad y duración de las reacciones en el tiempo. En el duelo anormal el proceso queda bloqueado y el dolor no es elaborado.
Si los sentimientos de fracaso e insuficiencia se apoderan de nosotros, es importante recordar que somos responsables de nuestra propia conducta y que no podemos cambiar la conducta de la pareja, a menos que ésta quiera. Tu única preocupación deberán ser los cambios que tu necesitas hacer en tu vida.
El amor no se obliga. Es más saludable vivir nuestro duelo, nuestro despecho y salir adelante sin rencor, sin culpa. Perdonando y olvidando. Viviendo y dejando vivir.



Hay que ver lo positivo del fracaso.
Tómalo como un aprendizaje.
“No hay mal que por bien no venga”.
Piensa que aunque sientas que se te cierran las puertas,
siempre habrá alguna
que tarde o temprano se abrirá para ti
e incluso con mejores oportunidades.








Qué hacer para soportar...
para superar tanta angustia,
tanto dolor!!!

No todas las personas reaccionan igual ante la ruptura amorosa. Pensar que nuestro mundo se ha vuelto confuso e inseguro, que tenemos sentimientos y emociones encontradas, que sentimos rabia, cólera y tristeza a la vez, es normal en estas circunstancias.
Deja que tus emociones fluyan, acéptalas, son propias del duelo. La rabia, la cólera, la tristeza, el desconcierto, la impotencia, son emociones naturales que así como aparecen también se agotan y desaparecen. Todos la sufrimos. Son parte de nuestro dolor. Si te opones a ellas van a aparecer con más intensidad y el dolor será más agudo, no lo podrás soportar y enfermarás.
Siente tus emociones como algo desagradable que tiene que suceder. Acéptalas como parte de tu dolor, vívelas, verás que en el futuro te rendirán muchos beneficios.
Ante la emoción de rabia, de cólera, vívela, siéntela, pero sin hacerte daño ni hacer daño al otro o a otros. No hagas al otro o a otros recipiente de tu cólera, no tienes derecho aún sí el comportamiento de esa persona te haya afectado profundamente. No es necesario.
No des paso a la ira, si estas muy cargado de rabia, de rencor, golpea un colchón o un cojín, un muñeco, grita, insulta con todas tus fuerzas, siempre y cuando estés a solas y no lo hagas para herir o agredir a alguien No tienes derecho a hacerlo.
La violencia, la manipulación el querer imponer una situación o dirigir tu rencor, tu hostilidad hacia otras personas inocentes, crea problemas, causa tristeza y dolor en quien no lo merece. Terminas solo, frustrado, con un dolor más intenso, más insoportable … la tristeza y la cólera permanecerán sin superarse y la culpa se incrementará por tu actuación.
Comparte tu dolor con libertad y amor. Pon tu confianza en familiares, en amigos de confianza, en personas que te escuchen, te comprendan y te apoyen.
Disimular nuestro dolor no es bueno. No permite la comunicación con otros que nos pueden acompañar y aliviar nuestro dolor.
Revive la experiencia de la ruptura, de la separación, de tu despecho, esto facilitará tu recuperación. Duelo que no se habla es duelo que no cicatriza.
Acércate a las personas en plan de amistad, no te aísles aunque ese sea tu deseo. Busca a la gente, no esperes que ellos te busquen a ti. Recobra o crea un círculo social y mantente ocupado en actividades que requieran esfuerzo físico.
No dudes en utilizar formas paras descargar tu angustia, tu estrés, con ejercicios físicos, relajación, imaginería, pasatiempos, deportes. Recupera las actividades que antes te agradaban y habías dejado por tu relación. El fin es reconstruirse, volver a vivir con plenitud.
Para facilitar el proceso de duelo, no busques a tu ex pareja, rompe contacto con ella, al menos por un tiempo. No dejes que los demás te vengan con comentarios o chismes. Esto te evitará interpretaciones de pensamientos o actitudes que no conocemos y comportamiento que puede que no se ajusten o que esté muy alejada de la realidad .
Recuerda que el duelo requiere de tiempo y esfuerzo, que depende de la situación individual, del tipo de relación que mantuviste con esa persona, de las circunstancias que rodean a la ruptura de la relación, de los rasgos de personalidad de quien lo vive.
Cicatrizamos más fácilmente nuestra herida buscando información acerca de lo que es y lo que se siente durante el proceso de duelo, cuánto dura, qué factores modifican o alteran el proceso de cicatrización.
Recordando los hechos y circunstancias de la ruptura y nuestra vida con la ex pareja podrán venir a nuestra memoria los detalles y las cosas que realmente pasaron. Esto nos permitirá traer a nuestra memoria a la otra persona, a la relación, sin culpa ni rabia.
Aunque es muy doloroso, esto permite una mayor descarga de angustia y dolor. Es como la cura que se le hace a una herida abierta durante el proceso de cicatrización.
Reconociendo y tratando cada uno de los componentes de nuestro dolor y realizando actividades para superarlo, la herida se irá cerrando.
No pretendas no vivir o acelerar un proceso que tiene varias etapas y que es propia de los seres humanos. De ti depende que el proceso se acelere o se retrase.
Comienza a asumir el control de tu vida, realiza los cambios necesarios para recuperarte, para recuperar tu realidad, para levantar tu autoestima, tu personalidad, para darle un nuevo sentido a tu vida.
Observa las oportunidades que tienes en este momento, analiza la situación y ve los pro y los contras de la situación,. Analiza y ve el lado positivo, aprende de la experiencia, utiliza todos tus recursos biológicos, psicológicos y ambientales para salir adelante con fe y esperanza en un futuro mejor.
Busca tu bienestar físico y psicológico: esfuérzate por dormir bien, comer y trabajar bien; mantener relaciones sociales saludables, dominar o retomar alguna actividad o tarea que te haga sentir útil y bien , dale sentido y pertenencia a tu vida, mantén el control de tu propio destino, siente satisfacción de ti mismo y de tu propia existencia.
Recuperando nuestra realidad, nuestro sentido de la vida, nuestra alegría y buen humor y la confianza en el mundo, estaremos estableciendo las bases para un futuro sano y seguro Queda la cicatriz que como toda herida, molestará de vez en cuando.
No dudes en buscar ayuda profesional si crees que no puedes manejar la situación o lo necesitas. En la terapia se brinda ayuda solidaria para lograr una mejor comprensión y aceptación de nosotros mismos y cambiar nuestras actitudes hacia nosotros, hacia los demás y hacia el mundo en general.


El sentirse devaluado e indeseable
es en la mayoría de los casos,
la base de los problemas humanos”

C. Rogers






¡Neutraliza esa pesada
carga que es la culpa, el
rencor…!

El despecho es el shock, el dolor por la herida que nos causa la ruptura o la separación del ser amado.
En toda situación adversa que causa pena y dolor, están presentes tres elementos:
La herida o daño o perjuicio causado por la ruptura o separación.
La deuda, dolor o sentimientos (ira, frustración, amargura, odio, rencor, culpa, despecho) que acompañan el recuerdo de la experiencia y que nos engancha emocionalmente al que nos causó la herida.
La cancelación o anulación de la deuda o liberación, que deviene de la satisfacción, reparación, reconciliación, devolución o el olvido y el perdón.
No son los hechos los que nos hacen sufrir sino el significado que le damos a los acontecimientos. Es el cómo percibimos, vemos, oímos y sentimos la experiencia de la ruptura y la separación y cómo esta se grava en nuestra memoria. El recuerdo ligado a las emociones que hacen que emerjan todos esos sentimientos y que se reflejan en nuestras reacciones corporales y en nuestra conducta es lo que nos hace sufrir y nos “engancha” a la situación y a esa persona que es hoy la causa de tantos sentimientos encontrados, pues unas veces la amamos y otras la odiamos, unas veces la culpamos y otras nos culpamos.
De cómo percibimos los hechos depende de nuestra personalidad, de nuestras experiencias, del control que tengamos sobre nuestras emociones, de la forma como enfrentamos y resolvemos nuestros problemas y de la decisión, voluntad y esfuerzo que realizamos para cambiar el recuerdo de la experiencia vivida.
Buscar explicaciones, una satisfacción, reparación, o la reconciliación inmediata es con frecuencia imposible --o se tarda demasiado o nunca se logra--. La herida permanece abierta, nuestro dolor no se cura y nos convertimos en personas angustiadas, frustradas, amargadas, malhumoradas, temerosas, pesimistas, solitarias, obsesivas, culpables, agresivas, conflictivas y enfermas, pues el recuerdo y las emociones negativas y los sentimientos encontrados, nos causan problemas físicos y psicológicos.
Para liberarnos de la pesada carga del recuerdo que lastima y limita debemos primero olvidar y luego perdonar.
Olvidar es una de las funciones de la memoria que nos permite liberar de nuestra conciencia, el dolor que acompaña las experiencias penosas.
El tiempo para olvidar es muy personal y es involuntario. No se pueden cambiar los hechos, pero si la experiencia de los mismos. Es decir, podemos esforzarnos por transformar el recuerdo y acelerar el proceso del olvido.
Transformar el recuerdo significa recordar y contemplar los hechos a distancia, neutralizando las emociones, colocándonos inclusive, en el lugar de la otra persona, sin juzgar, sin criticar, sin comparar, sin compadecerse, sin pena ni culpas, eliminando toda emoción anidada en nuestro recuerdo y que ha determinado la forma como hemos percibido la experiencia, para así estar en capacidad de perdonar.
Perdonar es liberar de la deuda o neutralizar (olvidar) las emociones ligadas al recuerdo de la experiencia o de aquel que nos causó el dolor. Sin embargo, el perdonar no borra el daño, no exime de responsabilidad al ofensor, ni niega el derecho a hacer justicia a la persona que ha sido herida. Perdonar es un proceso complejo que solo nosotros mismos podemos hacer.
Perdonar no es aceptar pasivamente la situación, dejar hacer a la otra persona o culparnos por la situación.
Perdonar no es olvidar o negar la situación y dejar que el tiempo o Dios se hagan cargo. Tampoco es culpar a otros, a las circunstancias o al destino.
Perdonar no es justificar, entender o explicar por qué la persona actúa o actuó de esa manera.
Perdonar no es esperar por la restitución, por una satisfacción, por alguna explicación a los motivos que tuvo la otra persona para dejar la relación.
Perdonar no es obligar al otro a que acepte tu perdón o decirle “te perdono” para hacerlo sentir “humillado” . Tampoco es buscar u obligar a la reconciliación.
Perdonar es, en primer lugar, reconocer nuestros errores y perdonarnos a nosotros mismos. Esto es, aceptar lo que no podemos cambiar, cambiar lo que podemos y aprender a establecer diferencias, sin remordimientos, sin culpas, sin odios ni rencores.
Perdonar es buscar la solución a los conflictos, apartando de nosotros, todo sentimiento negativo como el rencor, odio, culpa, rechazo, deseos de venganza, pues son sentimientos inútiles que esclavizan y crean mayor frustración, mayor desesperanza.
Cuando no perdonamos no tenemos alegría ni paz. Nos volvemos impacientes, poco amables, nos enojamos fácilmente causando rivalidades, divisiones, partidismos, envidias.
Cuando no perdonamos, nuestras ideas y pensamientos se vuelven destructivos, pesimistas, erróneos; perdemos la confianza y respeto por nosotros mismos, desarrollamos conductas que crean mayores conflictos y nuestro modo de vida y nuestras relaciones con los demás, quedan afectadas.
Cuando no perdonamos estamos permitiendo que nuestra salud, nuestro crecimiento personal, nuestro desarrollo y nuestra vida, esté gobernada por la decisión y la conducta de alguien que nos dejó y que decidió por la separación.
Olvidar y perdonar nos permite en primer lugar, controlar nuestras emociones y reacciones. Eleva la autoestima, nos da mayor seguridad y confianza. Facilita la recuperación de la habilidad para aprender, discriminar y seleccionar nuestras respuestas ante situaciones futuras. Aprendemos además, a actuar con madurez y sabiduría frente a la adversidad.
Olvidar, perdonar y perdonarnos, aunque doloroso, es deshacernos de la pesada carga de la culpabilidad, la amargura, la ira que nos embarga cuando nos sentimos heridos. Es abrir caminos hacia la esperanza de nuevas oportunidades. Es crecer y desarrollarnos como personas positivas, libres para vivir en paz y armonía con nosotros mismos y con los demás.



Si no tenemos la capacidad de olvidar y perdonar
llevaremos una carga innecesaria
a lo largo de nuestras vidas-



Sugerencias que podrían
Ayudarte a sentirte mejor.


Saber qué es el proceso de duelo, conocer el estrés que surge ante esta situación, reconocerlo y sobre todo, saber cómo está afectando nuestro organismo, es el primer paso en su manejo y control.
Haz un inventario de los problemas y las cosas que te causan tensión y estrés. Escríbelas y uno a uno, analízalos y busca alternativas para su solución
Analiza tus pensamientos, tus ideas, tus emociones y tu comportamiento. Vive de realidades. No te refugies en ideas o fantasías, pues retrasas el proceso de duelo y te causa más angustia y depresión.
Deshecha los pensamientos y recuerdos intrusos. Cuando estos aparezcan trata de distraer tu mente en alguna actividad que te distraiga.
No te exijas más de lo que puedas dar.
Cuide tu alimentación. El tabaco, café y alcohol potencian el estrés
Intenta dormir bien. Relájate con un baño de agua caliente, ejercicios físicos, alguna actividad que te permita descargar tus tensiones.
Visita al médico para examinar tu estado de salud. No dudes de buscar ayuda profesional si crees que lo necesitas.
Habla, di lo que sientes, lo que piensas, saca afuera todo lo que tienes dentro, esa hostilidad que no te deja estar en paz contigo mismo ni con los demás. Cuanto antes mejor. Aprenda a contar lo que te pasa. Duelo que no se habla, duelo que no cicatriza.
Practica el optimismo.
Aprenda a decir que NO cuando algo no te gusta o no te conviene.
Ríe más. El humor es una de las mejores formas de alejar el estrés y estimula la producción de una sustancia similar a las hormonas reductoras del estrés que se liberan a través del ejercicio.
No seas perfeccionista. No dejes que tu anhelo de perfección y el temor al fracaso te paralicen de ansiedad.
Controla tu malhumor. La gente que se disgusta en silencio corre aún mayor riesgo.
Debes buscar tiempo para almorzar, recrearte y descansar.
No pospongas, cuando algo deba ser hecho, hazlo de inmediato.
No generalices. No hagas comparaciones inútiles. Toda persona, toda situación es diferente por más similitudes que le quieras encontrar. La memoria y la imaginación nos causan malas pasadas.
Te pueden sobrevenir sentimientos de inferioridad, sentir que no vales nada y por ello sentirte inseguro, hostil, malhumorado, desesperanzado. Levanta tu autoestima, reconoce tu valer. Tienes todo un futuro por delante, no dejes que el dolor, el pesar te hundan en la tristeza y la desolación.
Evita buscar culpables. Esto crea odio y resentimiento. Acepta la realidad y los hechos tal como sucedieron.
Deja de sentirte culpable. El remordimiento y la culpa te crean angustia y desesperación y no te conduce a nada. La culpa es una de las emociones humanas más inútiles.
Tampoco guardes rencor. El rencor te amarga, te mortifica. Perdona y olvida.
Domina tus deseos de venganza y elimínalos de tu mente. Afronta la realidad, Fíjate metas y objetivos reales a corto plazo y utiliza todas tus energías y recursos para alcanzarlos.
Vive en paz y deja vivir. Cada uno de nosotros somos dueños de nuestra vida y de nuestro destino.
Escoge tus luchas cuidadosamente. Preocúpate de las cosas que puedes controlar, no de aquellas que escapan de tus manos.
Se fiel a tus sueños y esperanzas.
Haz ejercicios, te conviene. Aprende a jugar, utiliza técnicas de relajación, imaginería, meditación, convierte tus quehaceres en juegos.
Busca algún pasatiempo. Realiza alguna actividad que te guste. Aprende algo nuevo. Intenta arreglar cosas en casa o construye algo
No te aísles. Comparte más tiempo con tus familiares, con tus amigos. Ten presente que la soledad trae amargura y depresión.
Tu puedes mostrar a la persona que realmente eres, sin afeites, sin irrealidades, sin engaños ni mentiras.
Tu puedes buscar formas para levantar tu autoestima, desarrollarte como una persona adaptada, sana, capaz de dar y recibir afecto.
Tu eres capaz de todo lo que te propongas. Solo depende de ti , de que lo hagas enfrentando la realidad con todas sus consecuencias y de los esfuerzos que hagas por lograrlo.
Algunos rasgos positivos propios del bienestar psicológico que pueden mejorar las capacidades y ayudar al bienestar y la salud de las personas son:
1. Dormir, comer y trabajar bien
2. Mantener relaciones sociales saludables
3. Dominar alguna actividad o tarea
4. Sentimiento de pertenencia y de sentido
5. Control sobre nuestro propio destino
6. Satisfacción de sí mismo y de la propia existencia.

La vida nos hace vivir situaciones de conflicto, dolor,
frustración, renuncia, duelo
pero también está llena de alegrías, proyectos,
esperanzas, ilusión, lucha y adaptación.
De nosotros depende el énfasis que le demos al dolor,
al conflicto, a la culpa, a la venganza, al desinterés, a la violencia,
a la pasividad y a la frustración,
o dedicar todas nuestras energías físicas, psicológicas,
espirituales, morales y
toda la entereza de la que somos capaces
para reconstruirnos con optimismo y fe y
desarrollarnos como personas saludables, felices,
capaces de dar y recibir amor.
con confianza, con libertad, sin limitaciones, sin culpas, sin desesperanza., con oportunidades.

SEXUALIDAD

Masaje a los órganos sexuales

No confundirse, este masaje no es preámbulo a la relación sexual, sino previo. Prepara a la mujer para el placer, reconocimiento de su cuerpo y sensibilidades sexuales, y al hombre, para mirar y explotar la complicidad con su pareja, y por qué no, también el gozo de la pasividad. Se trata del masaje del Yoni, técnica tántrica que busca la relajación de la mujer, el despertar de todos los sentidos, pero ojo, que se trata realmente de todos sentidos sexules.

El masaje del Yoni, que es el nombre en sánscrito de la vagina y significa Templo Sagrado, alusión a una experiencia descrita por el Tantra y como tal un ritual sexual destinado a despertar las energías vitales.

Para aprovechar estas técnicas en su real dimensión, es necesario comprender que se trata de estar dispuesto a disfrutar por disfrutar, sin pensar en el orgasmo o con un objetivo específico. Este masaje no pretende el orgasmo, sino el placer del “yoni” (vagina). Deleitarse con el momento es la consigna.

Las mujeres sentirán y se adueñarán de su cuerpo, tejiendo lazos íntimos con su pareja, quien disfrutará visualmente de su gozo. Es un acto de entrega y de vinculación pues su única satisfacción es el placer de ella, dejando atrás cualquier señal de egoísmo.

En el Tantra, es importante no olvidar que la mayoría de las actividades sexuales son interpretadas y entendidas como rituales, y como cualquier ritual deben llevar su preparación.



El masaje…

Un rito requiere de un ambiente que propicie el contacto íntimo que vendrá. Todo debe comenzar con un baño entre ambos, sólo con música suave, velas, almohadas, espacio, aromas agradables. Espacio y tiempo.

Para entrar en materia, los abrazos son la acción de reconocimiento cariñoso por excelencia. Es el momento de la identificación de los cuerpos y la desinhibición de ambos.

Las almohadas juegan un papel importante. Una debajo de la cabeza de ella, que estará tendida sobre la cama o superficie plana. Contacto visual entre ambos no puede faltar y observar sus genitales. Bajo su cadera también se debe poner un cojín. Las piernas deben estar totalmente separadas y levemente dobladas: los genitales deben estar bien expuestos para iniciar el masaje.

El hombre, si puede, debe sentarse con las piernas cruzadas, entre las piernas de ella. Ambos respiran profundamente, acción que acompañará gran parte de esta preparación, no debe olvidarse respirar profundo ni en los momentos de mayor placer. Él deberá recordárselo si la excitación hace que ella lo olvide, siempre delicadamente.

Cuando ya esta todo preparado, el rito del masaje no debe iniciarse directamente en los genitales, comience acariciando otras partes del cuerpo, como las piernas, las ingles, los pechos, el estómago, de forma de acercarse poco a poco al Templo Sagrado (vagina). Es una forma gradual para que se acostumbre a las caricias y que el placer aumentará paulatinamente.

Lo que sigue es ayudar los masajes con aceites o lubricantes (de solución acuosa y especiales para relaciones sexuales) en la zona del montículo del Yoni o Monte de Venus (zona púbica). Con esto se logrará llegar a la parte externa de los genitales, es decir los labios mayores. Desde el “Monte de Venus” hacia abajo con un masaje lento y suave, con poca presión.

Luego, con el dedo índice y el pulgar, se debe sostener delicadamente el labio mayor o exterior y apretar suavemente, mientras se desliza los dedos por ambos labios. Provistos de la misma calma, se debe hacer lo mismo con los labios menores, tomando el tiempo que sea necesario y desee. Importante es no apurar el ritmo del masaje, a pesar de la tentación al ver la evidente excitación de la mujer. Si esto es muy fuerte, se debe ir más lento o descansar un segundo para retomar la ruta.

Mientras, la mujer, sujeto de este placer, puede también, si quiere, acariciar sus propios pechos o simplemente dejarse llevar por lo que le está ocurriendo, no olvidando la respiración siempre profunda e intentar intercambiar miradas lo más frecuentemente posible con el hombre, ojalá sin conversar, potenciando la complicidad de ambos.

Las palabritas sensuales, incluso las que indiquen las caricias que más gusten, son bienvenidas, todo en función de la sintonía del momento.

Y llegó el momento del clítoris, con la misma delicadeza se acaricia el clítoris, pero en forma circular, primero en el sentido del puntero del reloj y luego en sentido inverso. El índice y el pulgar lo presionan suavemente.

Es evidente que en este momento la excitación de la mujer puede aumentar al punto de llegar al orgasmo. Punto clave para tranquilizarse y retomar la respiración profunda que no debe olvidarse nunca.

A continuación, con mucho cuidado, se introduce el dedo del centro de la mano derecha (medio) en el Yoni (vagina). No es casual que se indique la mano derecha, para el Tantra, este ritual es de estimulación y conocimiento, pero por sobre todo es el despertar energético del cuerpo, por lo tanto es preciso ocupar la mano derecha para cuidar la polaridad enérgica.

Con este dedo dentro del “Yoni” se explora, cambiando de velocidad, de presión y de dirección. La palma de la mano debe estar en dirección hacía arriba y presionando levemente en el mismo sentido y moviendo el dedo que está adentro hacia la palma. El dedo alcanzará el punto G (punto sagrado en el Tantra), aumentando aún más el placer. No sólo puede introducirse el dedo medio de la mano derecha, sino también el anular y con el pulgar estimular suavemente el clítoris.



¿Está preparada para pasar al siguiente nivel?

Si está dispuesta, aún queda masaje. En este nivel se profundiza la estimulación introduciendo el dedo meñique de la mano derecha en el ano con ayuda de un lubricante. Por cierto, una vez hecho esto no se debe introducir nuevamente en la vagina.

Para el Tantra, esta postura es muy importante, equivale a sostener los misterios del universo en la mano.

La mano izquierda puede estimular el clítoris o los pechos de la mujer. Eso sí, se debe tener cuidado o no es recomendable que el hombre se toque a sí mismo, pues desviará la concentración de ella, que es la receptora de este masaje.

Es importante que los dos mantengan siempre la respiración profunda, se vean a los ojos, y estén dispuestos a disfrutar el momento. Esta comunicación es vital para asegurarse que se está disfrutando, de lo contrario no hay objetivo que valga.

A pesar de que se recomienda no llegar al orgasmo, convengamos que con este tipo de estimulación es difícil no alcanzar uno o varios. En caso de no poder evitarlo, hay que esperar el retorno de la calma, recuperar el ritmo de la respiración y retomar el masaje si así lo desea. Es bastante probable que gracias a las prácticas tántricas se desarrolle la capacidad multiorgásmica.



Basta ya!

Harta de placer, puede detenerse cuando quiera y el hombre, acatar sin más, pero con suavidad. Es hora de disfrutar la intimidada y complicidad alcanzada, abrazarse y descansar muy cerca. Después de este masaje, notará más unión en la pareja.

TU GEOGRAFIA

TU GEOGRAFIA

Permíteme explorar tu geografía y
Aprender de tu historia, pues en tu piel
Se encuentra la fiel memoria de tus recuerdos,
Yo abriré el mar de mi memoria, y te guardare en mí,
Muy adentro de mi corazón para no perder las
Imágenes de tu cuerpo, mientras me pierdo en tu
Geografía para adentrarme en ti, para que me guardes
En tus pasiones y en tus senderos que hay en tu existencia,
Contemplare tu paisaje, tus bosques, tus lluvias, tus cuevas,
Tus laberintos, tus selvas, tus montañas, tus nubes y tus cielos
Mientras preparo mi cuerpo para cabalgar por tus llanuras
Desatare mis manos para que recorran las formas de
Tus senos, mientras saboreo el licor de tus pezones
Subiré las palomas para jugar con las ondas de tu cabello
Mientras mis dedos revolotean por cada hilo tejido en el fino viento,
Mientras mis labios y mi aliento recorren tu boca y el fino
Contorno de tu cuello, mientras dejo recorrer los corceles por
La vereda de tu espalda sintiendo como tu cuerpo siente mi galopar
Mientras las plumas juegan en aquel pequeño rincón en donde escondes
El contorno de tus caderas afiladas por los tiempos,
Mientras que mis mariposas recorren tu vientre y las ilusiones se hunden
En tu ombligo la fuente de los néctares divinos del los poetas
Ahí en donde se pierde mi lengua y mis besos, mientras me
Adentro cada vez más en tu geografía, en tu cuerpo
Mientras siento como tus manos me comunican su amor
Su éxtasis, mis manos se adentran en las tuyas y como banderas
Ondean al calor de tu piel de tus poros de tus carreras,
Bajo las serpientes de fuego, para que avancen con su suave
Textura por los cuadros de tus mulos, formando con
Sus movimientos las esculturas del amor erótico
Mientras que el león se acerca por tus selvas para
Probar el néctar del misterioso centro de tu caverna, que con un
Rítmico baile se adentrara salvaje con la fuerza de la rosa
Que como la espada se rendirá ante tu presencia, formando
El cuerpo de espirales, mientras que nuestros sentidos abandonan
La esfera terrenal para perderse en el infinito del deseo,
Déjame recorrer tu geografía para perderme contigo y recorrer
Tus dulzuras mientras con mis brazos y mis besos encienden
El fuego de tu cuerpo, de tu alma y de tu geografía.

Jorge Gustavo Navarrete Regalado

viernes, 17 de julio de 2009

Dejo en tu piel

DEJO EN TU PIEL

Dejo en tu piel la música caliente de mis manos
Y enhebro con tus cabellos mis besos y mi fuego,
Dejo en tu piel un anhelo de que aparezcas en
Mi realidad absurda caminada por mis sueños,
Dejo en tu piel las lagrimas que recorren mis poros
En las noches cuando te veo en el reflejo de mi mente,
Dejo en tu piel el deseo que arde en mis venas cuando
Mis sentidos sienten tu presencia, tu aliento,
Dejo en tu piel mi alma al descubierto y pienso
Que soy un velero en el mar azotado por tu brisa,
Dejo en tu piel mi nombre para cuando quieras acordarte
Del tiempo, de los momentos y las existencias,
Dejo en tu piel mis palabras, mis poemas y todas
Mis esencias que creaste con tu existencia,
Dejo en tu piel mis ojos encarnados en tus delicias
Tus sabores, tus aromas, tus miradas,
Dejo en tu piel la metamorfosis de mi ser,
Las alas de mi vuelo y el viento de mis suspiros,
Dejo en tu piel las locuras de mi mente, mis fantasías
Que se arropan en tu piel y se bañan de tu fuego,
Dejo en tu piel la humedad de mi lengua, que
Intenta recorrer tu cuerpo en las imágenes de tu presencia
Dejo en tu piel mi jardín eterno lleno de memorias,
De recuerdos, de risas, de los roces de nuestros poros,
Dejo en tu piel mi mar salvaje con las esencias de los licores,
Que en cada luz de la noche bañan tu cuerpo mientras
Nos observan las estrellas allá en un cielo que es un fragmento del sueño,
Dejo en tu piel mis meditaciones que son como el recuerdo
Del espejo de tantas madrugadas verdes, de anocheceres de ecos,
Dejo en tu piel mis párpados que aletean sobre la frontera de
Ese laberinto en donde dejas tus huellas como un ave,
Dejo en tu piel los rayos de mi viento solitario, cómplice
De sueños lentos que saben a cantos que se pierden en los sonidos de lo nuevo,
Dejo en tu piel una esperanza de que camines sobre mí
Almohada y salgas de mis sueños para que te conviertas en un ser real,
Nadando sobre las nubes en mi existencia terrenal
Para convertirnos en piel y encarnarnos en nuestro traje para dejar
Morir nuestras sombras individuales mientras que dejamos
Que nuestras pieles tejan sus sombras en las nubes de lo eterno.

Jorge Gustavo Navarrete Regalado